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Somos un grupo de
percusionistas formado por alumnos egresados de nuestros talleres y
amigos que se sumaron a nuestro proyecto.
El origen del Candombe
El término
kandombe en la lengua kimbundo, significaría “costumbre o danza de los
ndombes”. Puede decirse que, etimológicamente, el vocablo fue un aporte
Benguela, por haber sido éste el pueblo Ndombe más numeroso y que más
notoriedad tuvo en Montevideo.
En el Río de la
Plata, la palabra Candombe habría aparecido por primera vez en la prensa
en el diario El Universal de Montevideo, el 27 de noviembre de 1834.
Previo a ello, abundaban las referencias a los “tangos” como “bailes de
negros” en distintos bandos y edictos del Cabildo y la Policía.
“Candombe” es el
nombre genérico que se le dio a las diferentes danzas de origen africano
en estas tierras. El Candombe constituye una síntesis o suma, un
riquísimo mosaico en el que fueron confluyendo determinados aspectos de
más de veinte pueblos africanos, cada uno con su idioma, su forma de
ser, de ver y de sentir, su cultura, sus danzas y sus cantos.
Alrededor del año
1800, los cantos y bailes se efectuaban en la Plaza del Mercado y en el
Cubo del Sur, bastión que remataba frente al mar el ala de la muralla
que corría en esa dirección desde la Ciudadela. Los afro descendientes
organizaban sus candombes todos los domingos y en las grandes fiestas de
Navidad, Año Nuevo, Resurrección, San Benito, Virgen de Rosario y San
Baltasar. Era esta festividad, cada 6 de enero, en la que el despliegue
alcanzaba su mayor esplendor. Aquel candombe era diferente al de hoy en
día. Existieron varias formas de ejecutarlo, dependiendo del lugar de
origen y también de las circunstancias, es decir, ceremonias en la Sala
de Nación, en lugares públicos, o caminando. Cada Sala de Nación tenía
su organización y sus reglas. Contaba con un rey, una reina, un príncipe
y otras autoridades. Todos acompañaban a los tambores y demás
instrumentos con palmas y cantos. Cuando se iba en procesión o a saludar
a las autoridades, quienes daban la nota eran los tamborileros, junto a
los personajes típicos, sobretodo el bastonero o escobero, quien dentro
o fuera de Sala era un verdadero director de la “orquesta”. Dentro de la
Sala, o cuando la ejecución se hacía en un lugar fijo, la riqueza
instrumental aumentaba. A los tambores se sumaban la tacuara, la
huesera, el mate o porongo, la marimba, los palillos, trozos de hierro y
el Macu (tambor ceremonial).
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